ANTE LA FARSA ELECTORAL, ORGANIZACIÓN POPULAR

ANTE LA FARSA ELECTORAL, ORGANIZACIÓN POPULAR

Vivimos tiempos en los que decidir integralmente sobre nuestra vida resulta algo ajeno casi impensable, en los que participar se reduce, en el mayor de los casos, a limitados escenarios controlados, tiempos en los que incluso hay que mendigar el derecho a protestar, sin más perspectiva que la de un pataleo improductivo expuesto a ser reprimido... Gobierno de partidos, ciudadanismo, leyes represivas que amordazan...

De este modo se especula, desde la presunta legitimidad que les otorga el voto de un porcentaje de la población, con la participación reducida al mínimo del pueblo en los procesos que han de influir en el desarrollo de su vida. Se fundamenta el concepto imperante de libertad en “elegir” quién decidirá por tí durante un periodo de 4 años, dejando a tu propio criterio poco más que en qué gastar tu dinero, si lo tienes, a mayor gloria de sus beneficios: un “ciudadano consumidor” infantilizado, tutleado y sumiso.

Este boicot sistemático de las capacidades de la gente para organizar eficaz y solidariamente su vida, lo denominan democracia parlamentaria, hoy al servicio de un capitalismo global de corte privado y estatal. Por medio de un aparato político, legislador y judicial, íntimamente relacionado, mantienen un poder omnipresente e intrusivo. Aún nos quieren hacer creer que la separación de poderes existe, que dios es uno y trino y que además, es garantía de justicia social en sus manos.

No estaría de más hacer un pequeño repaso de las lindezas de este sistema que se pudre delante de nuestros ojos, y que como zombi errático necesita alimentarse de vida, corrupción, autoridad, ignorancia inducida y votos para perpetuar su ponzoña.

En todo caso, votar es simplemente un acto escasamente constructivo en el que delegas de forma simbólica, a través de una acción de participación mínima, tu capacidad, así como la de los que te rodean, de autogestionar respetuosamente, de forma horizontal, nuestra existencia. Como acto simbólico y participando en su juego, te expones a ser cómplice de la práctica política y social de occidente, basada en la explotación, colonización, desigualdad, guerra y diferencias sociales… problemas inherentes a un sistema autoritario, sostenido con la violencia de las instituciones, contra supuestos enemigos externos y contra el interno, es decir, probablemente contra tí mismo cuando tomas conciencia de que plantear alternativas más allá de su control, supone ser considerado antisistema o incluso terrorista.
 
El Gran hermano nos vigila, nos condiciona la vida y nos plantea soluciones para los problemas que él mismo crea, a razón de fortalecer su imperio de la ley y el control social al que nos somete o al que nos sometemos voluntariamente.

Dar la vuelta a esta realidad pasa en primer lugar por la recuperación de una organización de base, popular, con unos principios basados en el apoyo mutuo, la solidaridad y la libre asociación de las personas. El trabajo diario en beneficio de esta posibilidad resultaría la más eficaz herramienta para poder plantear, con garantías, un verdadero cambio social que no dependa de terceros, que no suponga mendigar reformas y cambios superficiales que perpetúan un sistema depredador e injusto. Confiar en los cambios desde la clase política no hace y no ha hecho más que claudicar las aspiraciones del pueblo, que indignado, en el mejor de los casos, se asambleaba horizontalmente con sus iguales para enfrentar la vida en actitudes solidarias y transformadoras, hasta que se les arrebatada esa posibilidad y/o no se defiende para conservarla y desarrollarla con firmeza.

Tras todo lo expuesto no pedimos que no votes, cada cual que haga lo que le parezca coherente, pero sí pedimos que la participación horizontal en nuestras vidas sea trabajada y luchada día a día, potenciando modelos de relación al margen del sistema en los que nosotras y nosotros seamos protagonistas de principio a fin. No obstante, proponemos, en consecuencia, que la abstención activa sería la más coherente de las opciones hoy en día, idea que engloba lo ya expuesto.


Por la revolución social que necesitamos

Por las herramientas horizontales y populares para conseguirla

Por la vida en total libertad y anarquía